Querida Ana:
Hoy se me estropeó
la PEG. Rosa me puso el batido y las pastillas, y al momento se me
salió todo. Empapada yo y toda la cama, esperé un ratito hasta que vino
mi hija ¡a ponerme más agua!
Puse mi cara de alerta máxima, y tuve que deletrear "NO AGUA".
Tranquilamente (porque ya sabemos que siempre nos pasan estos incidentes en domingo),
nos fuimos a la ducha. Luego mi hija verificó que la última vez que nos
pasó, también un domingo, tuviste la GENIAL idea de proveernos de todo
lo necesario para cualquier emergencia.
Gracias a Dios el Dr.
Jonatan Gomez Aires, felizmente salvado de los atentados del pasado día
13 en Paris, estaba en casa. Se puso los guantes y procedió a la
operación... En apenas 2 minutos todo en su sitio. Como si nada hubiera
ocurrido.
Así que por favor te pido que el viernes cuando vengas
para el cambio de traqueo, si puedes te traes otro sistema de cambio, y
también apósitos para la garganta.
Gracias guapa. Un beso -Adilia
(Escrito con la mirada)

¡Se acabó! O lo digo o me da algo.
Me
separé de mi marido porque no me dió otra opción. Fue tan cobarde que
me obligó por su actitud a involucrar a los chicos y a dar el primer
paso para iniciar los trámites de la separación.
¿Por qué habré llorado yo por este hombre? Para pegarme dos guantadas por cada lágrima...
Jon tenía 23 años, ese verano terminó su licenciatura en la Universidad de Málaga y se encontró con el panorama...
Rosalía tenía 18, con la selectividad aprobada, y Mylena 16, lista para empezar el bachillerato.
No
se puede decir que no hubiera roce porque hemos vivido juntos todos
los días durante esos años. ¿Cómo es posible que este padre se olvidase
de sus hijos tan pronto como salimos por la puerta?
En el
despacho de mi abogada, a la pregunta "¿Con quién van a vivir los
hijos?", no me dió tiempo de abrir la boca que ya había dicho él "Con
ella". Claro que conmigo, ni yo me separaría de ellos ni ellos de mí,
más claro que el agua.
Después de esa entrevista, la única en que se
dignó a comparecer porque estaba obligado, la abogada me dijo que nunca
en su vida había visto una persona tan fría...
Yo se lo puse fácil,
le dejé la casa y el bar con toda la maquinaria y mobiliario, y le pedí
una cantidad muy razonable para vivir con lo justo. Pero a él le
pareció mucho y le dije "Dame lo que te dé la gana y acabemos con esto".
La gente no comprendía que le dejara la casa, pero yo lo tenía claro y
sabía lo que hacía.
A los 2 años dejó de ingresar los 600 miserables
euros y me dijo que el negocio se había venido abajo, jejeje!! Desde
ese momento se olvidó de que tenía 3 hijos de su matrimonio. Mis 2 hijas
pudieron seguir sus estudios gracias a que yo no me quedé de brazos
cruzados, todo lo contrario, me puse a trabajar desde las 9 de la noche
hasta las 3 de la tarde del día siguiente. Ganaba un buen sueldo y nunca
nos faltó nada.
Han pasado 14 años.
¿Por qué estoy tan
cabreada? Muy fácil, por mis nietos! Es difícil de creer para alguien
normal... Pero no conoce a Rubén que ya tiene 5 meses, a Jose Damian que
tiene 2 años lo habrá visto 2 ó 3 veces de casualidad y a Lisa más o
menos igual. Apuesto que no sabe sus nombres... El caso es que de vez en
cuando se pasa por mi casa porque tiene el coche a nombre de Rosalía
(que eso es otra historia muy larga...), de modo que cuando llegan
multas o cualquier cosa relacionada con el coche, ella le llama, y él se
pasa por aquí, siempre por la mañana, porque es cuando está ella.
Nunca, nunca, se llega a ver a nuestra hija menor que vive al lado.
Este viernes vino sin ningún motivo, se ve que pasaba por aquí...
Menos
mal que si estoy en mi habitación no le tengo que ver... Pero me entero
del tiempo que se queda. Pues se quedó un buen rato. Y que no vaya a
conocer a su nieto...Eso me mata. ¿Se puede ser más bruto? ¿¿Cómo puede
no ver a su hija durante años, cuando pasa por el barrio casi todos los
días??
De resto, con nuestro hijo tres cuartos de lo mismo.
Qué
suerte tiene de que los chicos son educados porque no se merece ningún
respeto. Ya me da igual de todo, digo lo que me da la gana porque es la
verdad, y mis hijos ya son adultos y no son tontos.
Eres una piedra insensible, te has embrutecido aún más en estos años. No te mereces que te llamen padre.
(En
estos 14 años ha tenido varias novias, una hija que vive con su abuela
materna, han hundido el negocio y tuvo que acudir a nosotros para no
verse en la calle.)
*Escrito con la mirada
Todo parece indicar que me he vuelto diabética durante el mes que pasé en el hospital. No me explico el porqué.
Hace unos 2 años me dió por comer pasteles de chocolate pasados por la batidora, al almuerzo y cena, ¡me ponía perdida! Creo que hay por ahí una foto, obra de una graciosa cuyo nombre, para quien conoce la familia, es fácil de adivinar.
La manía me duró meses y aún así siempre tenía la tasa de azúcar en sangre más bien baja.
En
la UCI me alimentaron de batidos por sonda gástrica, y ya en casa
seguimos igual. Así que cuando empecé a sentirme mal, pensé que era por
la traqueotomía. Lo último que se me hubiera ocurrido es que de repente
me había vuelto diabética. Vaya, que a perro flaco todo son pulgas...
De hecho, le escribí a mi doctora el siguiente correo:
Querida Ana,
Espero que vuelvas
muy descansada porque me parece que agosto no va a ser tranquilo para
tí. La primera en darte la lata voy a ser yo, que te esperaba como agua
de mayo.
Verás, desde un tiempo a esta parte, además de las
molestias normales del levantar, ducha, cura y demás... Me paso toda la
mañana con náuseas. Se puede llevar, pero a todo esto se suma que
apenas me ponen las pastillas y el batido, me da dolor de barriga, me
pongo muy nerviosa, como angustiada, con una opresión en el pecho, como
si me faltase el aire. Por la tarde sigue el dolor de barriga (apenas
acaba el batido tengo que ir al baño). Eso sí, lo demás se me quita, y
en la cama estoy bien, de hecho duermo muy bien.
¿Qué te parece el cuadro? (No imaginas lo que es poder expresar lo que siento...)
Además, hay que pensar en el cambio de PEG, que me ha sangrado varias veces.
Gracias Ana, Un beso.)
He
obviado lo del dolor en el ojo izquierdo, el extremo cansancio, las
breves pérdidas de conocimiento, los picores... En fin... Llegó un día
en que me moría de sed, la boca y los labios secos, les pedí a mis hijas
que me ducharan con agua helada, me hubiese quedado todo el día debajo
de la ducha... Al día siguiente vino Carmen, mi enfermera, y como
siempre me pinchó el dedo a ver... ¡Nos quedamos muertas al ver el
número 5,5 en el nivel de azúcar en sangre!!
Ahora estoy con alimentación para diabéticos e insulina 3 veces al día. Ya mucho mejor ¡¡ufffffff!!!
Amigos si notais alguno de estos sintomas, estad alerta.
(Escrito con la mirada)
Sabido es que siempre se avería
la lavadora cuando más ropa sucia tienes, el aire acondicionado cuando
hace más de 40 grados, el termo el día más frio del año, etc... Es como
una conspiración de los electrodomésticos contra los humanos, que usamos
y abusamos de ellos sin la menor consideración.
Pues lo mismo
pasa con los enfermos crónicos, cuando nos pasa algo fuera de lo común siempre es en fin de semana!! Era un domingo de hace 3 semanas, cuando al ponerme
mi hija el batido, siento que se me sale todo para fuera. La miro con
ojos espantados, y me dice "¿QUÉ, QUÉ?". Resulta que se me había salido
el balón de la peg, pero entero, sin romperse. Yo estaba tranquila,
hasta que mis hijos llamaron a "Salud Responde", y me querían enviar una
ambulancia y trasladarme al hospital. Entonces empecé a ponerme
nerviosa, muy nerviosa...
Normalmente vienen a mi casa para esas
cosas. Desde que salí del hospital en febrero, no he salido de casa, y
me causa verdadero pánico la idea. No estoy preparada...
Buscando
una solución menos drástica, Mylena se acordó de una amiga, madre de un
enfermo, la cual sabemos que entiende mucho de esto. Total que con sus
instrucciones por teléfono, mi hijo fue capaz de vaciar el balón, volver
a colocarlo en mi estómago, llenarlo de agua y listo.
Amigos, nada de desesperar, siempre hay una solución para todo.
Abrazos.
(Escrito con la mirada).
Mis ojos ya están cansados de hablar y escribir.
Silencio, ojos cerrados, no teneis más que decir.
Una lágrima desliza, que dedos inertes no pueden secar
Protesta silenciosa, que los labios dejaron de pronunciar.
Ojos desocupados, perdidos en el infinito
Miradas desencajadas, la expresión de un grito...
Una mirada ansiosa, buscando otra mirada
A veces con confianza, a veces desesperada.
Ojos inquietos, celosos y apasionados
Por la enfermedad, muchas veces rechazados.
Ojos serenos que esperan serenamente la muerte
resignados aceptan, el azar de la mala suerte.
Desde mi ordenador hablo con gente muy triste.
Me pongo en su lugar, mi corazón no resiste...
Los ojos de la ela, de variados tonos de color,
unos más y otros menos, todos reflejan dolor.
Mis ojos acastañados, claros color miel
Son ojos desencantados, de una mirada fiel.
Va por vosotros que nos habeis dejado
y que nunca he olvidado.(David, Barcelona) (Mercedes, Andalucía) (Raúl, Madrid) (Israel, Perú)
(Salvador, Andalucía) (Paco, Sevilla) (Luis, Chile) (Norma, Chile)
(Beatriz -10 de noviembre 2012-
Vigo ) (Joan, Barcelona)
(Javier, 2012 - Valencia) (Elia, Madrid)
(Salva, Andalucía) (Jorge, Madrid) (Mario -5 de julio 2013- Andalucía) (Jose
Lillo -Noviembre 2013- Madrid) (Claudio Andres, Chile) (Jose Luis, Madrid)
(Suemy -14 de enero 2014- Mexico) (Mikel T. 14
de febrero 2014- España ) (Teresa 59 años-9 de abril 2014) (Mary - 22 de abril 2014 -
Ecuador)
(Jesús, Enero 2015, Sevilla)
Una vez más, mi hermana ha hecho
el viaje de unos 600 kms. desde Vendas Novas hasta Sevilla, dejando a mi
cuñado solo y desatentidas sus múltiples tareas.
Cuando llega, ella
se hace cargo de la casa, principalmente de la cocina. Se trae productos
de la tierra, verduras frescas de la huerta, ¡y hace unas comidas
caseras de quitarse el sombrero!
El primer día, ordenando el
salón, se preguntaba para sus adentros, porqué el cojín de mi sillón
estaba hecho tiras... Cuando vió con sus ojos para qué servía el
destrozo del cojín, alucinó con nuestro ingenio (recordandome que lo quería explicar en este espacio).

Os
cuento, cuando salí del hospital, después de que me hicieran la
traqueotomía, había que hacerme expectorar frecuentemente, usando el
asistente de tos (un aparato que pesa un montón).
Al toser, me
entraban ganas de orinar, un agobio para todos. A mí, que me levantaran
me costaba la propia vida, por otra parte, tampoco hay siempre alguien
para levantarme. Teníamos un problema, a menos de pasar las 24 horas del
día en la cama.
Jose dijo que iba a estudiar la manera de hacer un agujero en el sillón, algo imposible, pero... La idea estaba ahí.
Rosa fue a la ortopedia y compró la botella. Jon estuvo rápido, tomó las medidas del cojín, se fue a una tienda de goma-espuma, eligió la mejor calidad, le explicó al vendedor lo que quería y vino a hacer una prueba.
Una
vez perfeccionados los detalles, le dijimos que nos hiciera las fundas y
listo el invento. Me costó un dinerillo, pero valió la pena.
Hay que decir que cuando empecé a tener dificultades, me compré una butaca relax, amplia, alta y durita, totalmente ideal.
Les dije a mis hijos de hacer un video, y se rieron como locos... ¡Ahi lo teneis!
(Escrito con la mirada)
El lunes vino el notario a casa.
Anteriormente
ya me había hecho una visita de cortesía, digamos que para analizar mi
estado fisico y mental. Como debe de ser, sí señor, porque un notario no puede hacer chapuzas.
Se
trataba de hacer un poder para que mi hijo pueda gestionar cualquier
asunto en mi nombre, ya que yo no puedo salir, ni hablar, ni firmar, ni
nada de nada.
Todo estaba preparado y hablado para ese día a las
10h30. Si yo pudiese controlar la situación, hubiéramos estado todos
listos, por lo menos media hora antes, por si acaso. Soy así, no lo
puedo remediar. ¡Me pongo nerviosa si no lo tengo todo bajo control!

Bien,
pues Cristhiam, uno de los testigos, olvidó sus documentos. Mira que lo
pensé, si pudiese le hubiera llamado, pero no dije nada para que no me
dijeran que me preocupo sin motivo.
Mi otro testigo se fue con toda
la calma a sacar a su perro, eso sí, llegó a la hora en punto, al mismo
tiempo que el notario. Pero como dije antes, para mí la hora en punto es
tarde, je,je!!
Mi hija siempre tan oportuna, se metió en el cuarto de baño. La otra, la
menor, que llevaba 7 días esperando el nacimiento de su segundo hijo, se
puso de parto esa mañana, mientras "el apoderado" ya había salido
disparado en el coche para recoger los documentos de Cristhiam.
¡¡Qué dolor de barriga, madre mía!! ¡Menos mal que estoy entrenada a aguantarme! Después de tanto tiempo, qué remedio...
Finalmente todo salió bien, entre otras cosas porque nuestro notario no era un "estresado", sino una gran persona.
(Escrito con la mirada)