4 sept. 2013

Hay un ratón en la despensa...

Comentario de Mimosete 24 de agosto de 2013
Desculpa, mas tive que rir com gosto. Uma cucaracha no duche é quase o mesmo que encontrar um rato na despensa, botas de borracha, pegamento, vassouras, etc. Assunto resolvido e histórias para contar. 

Madre mía!!! Mi hermana hace alusión a una vez que me fui a pasar unos días con ella.

Quizás fuese en 2006, poco antes de empezar con mis problemas de salud.
Un día decidimos ir al pueblo a ver a nuestra madre. No estoy segura pero creo que fuimos por la tarde y volvimos al día siguiente después del almuerzo. Son unos 170 kms. Queríamos llegar pronto porque no nos gusta la noche para conducir, y efectivamente llegamos al atardecer.
Lo primero que vimos al entrar fue una nota de mi sobrina que decía "MAMÁ HAY UN RATÓN EN LA DESPENSA". ¡Toma ya! A mi hermana se le cambió la cara, la mía no me la vi, pero me hice la valiente para disimular el auténtico pavor que le tengo a esos bichos.
Estaba claro que teníamos que hacer algo...
¡Caramba, entre las dos sumábamos unos 110 años! ¡No era cuestión de llamar a los bomberos!! Así que le dije a mi hermana: "Necesitamos botas de goma, guantes de limpieza y escobas". Así equipadas, abrimos cautelosamente la puerta de la despensa: nada. Evidentemente, el ratón se había escondido lo más lejos posible de nuestras escobas, de modo que empezamos a vaciar la despensa. Cartones de leche, botellas de vino, aceite, latas de todo tipo, en fin, todo lo que se suele guardar en una despensa. Ya solo quedaba una balda, y ni rastro de ningún ratón. Ya  creíamos que la niña nos había gastado una broma de mal gusto... Pero ahí, donde estaban  los cereales, harinas , legumbres y demás, vimos paquetes roídos...
"Que repelús" y de pronto el enemigo salió corriendo y atravesó la amplia cocina hasta alcanzar un refugio detrás del frigo. Con las escobas le obligábamos a salir pero no lo pudimos matar.

Tras unos cuantos viajes del frigorífico a la despensa, sin otro resultado que la sensación de que ese ratón se reía de nosotras, le hablé a Mimos del pegamento para ratones, del cual ella no sabía nada.
Enseguida cogió la llave del coche y fue al pueblo a ver si lo encontraba mientras yo montaba la guardia delante del frigo (no sé si 20 ó 30 minutos).
Yo daba las instrucciones y mi hermana se fiaba ciegamente de mí... Finalmente volvió con el pegamento, rodeamos el frigo de trozos de cartón cubiertos de pegamento, acto seguido procedimos a mover el frigo ante la mirada escéptica de Mimos que ya no estaba segura de nada...
Cuando se vió acorralado detrás de un frigorífico que no paraba de moverse, el ratón decidió huir y ¡¡ZÁS!!
¡Lo pillamos!
Y ya que estabamos, le dimos una mano de pintura a la despensa, limpiamos y ordenamos todo, nos duchamos y, extenuadas pero felices, nos dejamos caer en el sofá.

Entonces, con nuestros propios comentarios, nos reímos como dos locas...

Que sano reírse de uno mismo...