23 nov. 2015

Mis médicos improvisados



Querida Ana: 
Hoy se me estropeó la PEG. Rosa me puso el batido y las pastillas, y al momento se me salió todo. Empapada yo y toda la cama, esperé un ratito hasta que vino mi hija ¡a ponerme más agua!
Puse mi cara de alerta máxima, y tuve que deletrear "NO AGUA".

Tranquilamente (porque ya sabemos que siempre nos pasan estos incidentes en domingo), nos fuimos a la ducha. Luego mi hija verificó que la última vez que nos pasó, también un domingo, tuviste la GENIAL idea de proveernos de todo lo necesario para cualquier emergencia.

Gracias a Dios el Dr. Jonatan Gomez Aires, felizmente salvado de los atentados del pasado día 13 en Paris, estaba en casa. Se puso los guantes y procedió a la operación... En apenas 2 minutos todo en su sitio. Como si nada hubiera ocurrido.

Así que por favor te pido que el viernes cuando vengas para el cambio de traqueo, si puedes te traes otro sistema de cambio, y también apósitos para la garganta.
Gracias guapa. Un beso -Adilia 


(Escrito con la mirada)

4 nov. 2015

Ex-marido y ex-padre


¡Se acabó! O lo digo o me da algo.
Me separé de mi marido porque no me dió otra opción. Fue tan cobarde que me obligó por su actitud a involucrar a los chicos y a dar el primer paso para iniciar los trámites de la separación.
¿Por qué habré llorado yo por este hombre? Para pegarme dos guantadas por cada lágrima...

Jon tenía 23 años, ese verano terminó su licenciatura en la Universidad de Málaga y se encontró con el panorama...
Rosalía tenía 18, con la selectividad aprobada, y Mylena 16, lista para empezar el bachillerato.
No se puede decir que no hubiera roce porque hemos vivido juntos todos los días durante esos años. ¿Cómo es posible que este padre se olvidase de sus hijos tan pronto como salimos por la puerta?

En el despacho de mi abogada, a la pregunta "¿Con quién van a vivir los hijos?", no me dió tiempo de abrir la boca que ya había dicho él "Con ella". Claro que conmigo, ni yo me separaría de ellos ni ellos de mí, más claro que el agua.
Después de esa entrevista, la única en que se dignó a comparecer porque estaba obligado, la abogada me dijo que nunca en su vida había visto una persona tan fría...
Yo se lo puse fácil, le dejé la casa y el bar con toda la maquinaria y mobiliario, y le pedí una cantidad muy razonable para vivir con lo justo. Pero a él le pareció mucho y le dije "Dame lo que te dé la gana y acabemos con esto". La gente no comprendía que le dejara la casa, pero yo lo tenía claro y sabía lo que hacía.
A los 2 años dejó de ingresar los 600 miserables euros y me dijo que el negocio se había venido abajo, jejeje!! Desde ese momento se olvidó de que tenía 3 hijos de su matrimonio. Mis 2 hijas pudieron seguir sus estudios gracias a que yo no me quedé de brazos cruzados, todo lo contrario, me puse a trabajar desde las 9 de la noche hasta las 3 de la tarde del día siguiente. Ganaba un buen sueldo y nunca nos faltó nada.

Han pasado 14 años.
¿Por qué estoy tan cabreada? Muy fácil, por mis nietos! Es difícil de creer para alguien normal... Pero no conoce a Rubén que ya tiene 5 meses, a Jose Damian que tiene 2 años lo habrá visto 2 ó 3 veces de casualidad y a Lisa más o menos igual. Apuesto que no sabe sus nombres... El caso es que de vez en cuando se pasa por mi casa porque tiene el coche a nombre de Rosalía (que eso es otra historia muy larga...), de modo que cuando llegan multas o cualquier cosa relacionada con el coche, ella le llama, y él se pasa por aquí, siempre por la mañana, porque es cuando está ella. Nunca, nunca, se llega a ver a nuestra hija menor que vive al lado.
Este viernes vino sin ningún motivo, se ve que pasaba por aquí...

Menos mal que si estoy en mi habitación no le tengo que ver... Pero me entero del tiempo que se queda. Pues se quedó un buen rato. Y que no vaya a conocer a su nieto...Eso me mata.  ¿Se puede ser más bruto? ¿¿Cómo puede no ver a su hija durante años, cuando pasa por el barrio casi todos los días??
De resto, con nuestro hijo tres cuartos de lo mismo.

Qué suerte tiene de que los chicos son educados porque no se merece ningún respeto. Ya me da igual de todo, digo lo que me da la gana porque es la verdad, y mis hijos ya son adultos y no son tontos.

Eres una piedra insensible, te has embrutecido aún más en estos años. No te mereces que te llamen padre.  

(En estos 14 años ha tenido varias novias, una hija que vive con su abuela materna, han hundido el negocio y tuvo que acudir a nosotros para no verse en la calle.)

*Escrito con la mirada