29 oct. 2016

El abuelo Ángel (2ª parte)


En agosto de este año, se cayó en su casa y no sé porqué no se pudo levantar, ni atinó a pulsar el botón de tele asistencia que llevaba colgado al cuello, ni a coger el móvil que siempre llevaba en el bolsillo. Cuando nos dimos cuenta de que había pasado la hora del abuelo y que no había llamado ni contestaba al teléfono, Rosalía se fue corriendo a su casa y vaya susto, pobrecita... 
Aparentemente no se hizo daño y se negó a ir al hospital. La cosa no fue a más, aunque Mylena seguía diciendo que estaba raro. 
Días después, se volvió a caer inexplicablemente, y esa vez, de tan avisado que estaba, sí que le dió al botón, inmediatamente nos llamaron y Lisardo se fue corriendo a ver... Le convenció de ir al hospital, donde le
dejaron en observación. A los 3 días le querían enviar a una clínica privada (Ángel tenía un seguro privado). Le tocó a Mylena pelear para que le llevaran a San Lázaro, que está al lado de casa. Ahí estuvo 2 semanas, y todos se turnaban para estar lo máximo de tiempo con él. Ahí le vi por última vez. Aún tengo la imagen clavada en mi mente. Me enviaba besos con la mano y a mí se me caían las lágrimas, porque cuando entré, lo vi tan mayor, tan desvalido, que pensé que de allí no saldría... 

Pero salió, aún estuvo una semana en su casa. Nosotros teníamos claro que ya no podía estar solo y gracias a la ayuda de Cris, mi ayudante enfermero, rápidamente encontramos 2 personas disponibles al momento. Mis hijos "Jon vino unos días a Sevilla", menos mal porque el abuelo todos los días preguntaba cuando venía, quería pagarle el avión, pero no se trataba de eso, mi hijo tenía compromisos de trabajo. Me decían que iba cada día mejor, incluso empezó de nuevo a andar... Yo le mandé decir que no podía ir a verle porque mi silla no cabe en el ascensor, y él decía que pronto vendría él, como antes... 

No fue así. El domingo por la noche fue Rosa a verle y el lunes llamó diciendo que estaba muy estreñido. Mylena avisó al médico, que vino y le recetó un enema, se lo puso el cuidador, sin resultado, el abuelo seguía igual. Mi hija llamó al hospital que mandaran una ambulancia, recuerdo que ese día ambas lloramos de impotencia. Otra vez en observación... Cuando fue Rosa a verle y hablar con el médico le dijo que el abuelo estaba muy grave...  que había entrado en coma, pero mi hija dice que le apretaba la mano. 
Ella fue la última en verle con vida. Antes de las 3 de la madrugada, llamaron a Mylena... Ángel había fallecido, parece que de un infarto intestinal. Nunca lo había oído, y aún me hago preguntas... 

Sí, soy su única heredera. Hace años que su piso está al nombre de mis tres hijos, Ángel quería ponerlo a mi nombre, pero para qué, si lo que yo tenga será para ellos tres... 
También heredo una plaza de garaje y la parcela de los litigios, herencia de su padre, que Ángel se empeñó en conservar y que tantos disgustos y dinero le costó... 
En la actualidad ese trozo de terreno es invendible pero me da igual, que mis hijos hagan lo que quieran cuando yo me muera. 
Por lo demás, hace tantos años que soy cotitular de su cuenta que solo puedo agradecer su confianza en mi honestidad. Él sabía que jamás hubiera tocado un solo céntimo de su dinero. 

Ángel, tenemos que reformar enteramente tu casa para poder alquilarla, pero tus fotos y objetos personales están en buenas manos.
Nunca te olvidaremos abuelo. 

P D. He olvidado decir que desde 2004, mi horario pasó a ser de 9 de la noche hasta las 3 de la tarde del día siguiente. Angel me dejaba salir de 7 a 10, para ir a canal sur radio. También me dió el sábado libre en el momento en que le conseguí alguien decente, y con la seguridad de que me podía llamar para cualquier problema.

 (Escrito con la mirada) 

18 oct. 2016

El abuelo Ángel (1ª parte)

Ángel me eligió, entre las candidatas al empleo, de cuidadora de noche para su esposa, pese a que yo le dije que no me comprometía, que nunca había hecho un trabajo así y que no sabía sí podría trabajar de noche. 
Pronto me di cuenta de que era difícil pero no imposible. Además estaba al lado de mi casa y yo nunca he desistido de ninguna tarea por ardua que fuese, y necesitaba el dinero. 
¿Quién me hubiera dicho entonces, que mi familia y yo seríamos los únicos asistentes a su funeral 15 años después..? 


Ángel era creyente y decía que Dios me llevó aquel día a su casa. Hoy le devuelvo la frase porque cuando enfermé él me brindó su ayuda incondicional, hasta el último momento de su vida. 

Cuando empecé a cuidar a Lolita, la casa era un cáos. Había una señora de 72 años, la misma edad que tenía el abuelo. Ella le dijo a Ángel que tenía 62 porque creía que si decía su edad no conseguiría el trabajo, curioso porque Ángel siempre pedía fotocopias del DNI... Y es que el pobre no veía "tres en un burro". Estaba desorientado, asustado, obsesionado, paranóico y perdido.  

Josefina, la señora de 72 años, venía a las 11 y se iba a las a 7 de la tarde. Yo entraba a las 9 de la noche y salía a las 9 de la mañana (para irme a otro trabajo). Josefina era buena persona pero no tenía iniciativa, cumplía estrictamente las órdenes del jefe, y a mí pronto me quedó claro que el pobre jefe no tenía la menor idea de cómo llevar la casa, ni de los precios , ni de nada.
Se había ido a una residencia cuando se dio cuenta de que su esposa hacía cosas raras. El día en que la llevó al médico llevaba varias faldas puestas, unas sobre otras. Le diagnosticaron alzheimer en estado muy avanzado. A Ángel se le vino el mundo encima... 

Con su impulsividad, que tantas veces le jugó malas pasadas, se trasladó con muebles y bienes a una residencia gestionada por monjas. No os paso los detalles de la estancia para no entretenerme, que no por falta de interés... 
Pronto se peleó con las monjas y decidió volver a su piso, donde le conocí un año más tarde. En ese año, han pasado por su casa cuidadoras de todo tipo, edades y nacionalidades. Se quedaban unos días y huían despavoridas, y es que Ángel tenía muchas manías, se había vuelto taciturno, desconfiado y poco sociable. Algo de razón tenía porque todas las joyas de Lolita habían desaparecido, incluida su alianza, hay que tener mala sangre... 

Mi primer logro fue convencerle de operarse de cataratas, primero un ojo y luego el otro. Eso le cambió la vida y el humor, porque de no ver nada pasó a ver perfectamente, además comprobó que podía salir, que a su esposa no le pasaba nada.     
El segundo paso fue conseguir que encendiera la tele, él decía que Lolita se asustaba pero yo estoy segura de que era porque no veía. Como yo era muy comunicativa, le iba contando mi vida y poco a poco este hombre que parecía mudo, empezó a hablar... 

Josefina hacía 2 veces en semana el mismo cocido, que a mí me daba náuseas cuando se lo tenía que dar a Lolita para cenar. Ángel cenaba un cubito de caldo con agua calentado en el microondas y una loncha de mortadela con pan, siempre lo mismo. Y me decía que no quería más nada. No me lo podía creer... 
Sus ropas estaban usadas y muchas prendas rotas y sin botones. Empecé a pensar que tenía dificultades para pagarnos. Yo descansaba el domingo, creo que Josefina también y había una tercera persona para sustituirnos. Total que empecé a llevar de mi casa, un trozo de tortilla, una sopa de verduras, unos guisantes con jamón, etc... 

Las primeras Navidades le dije a mi compañera que yo haría la cena de Nochebuena y la comida del 25 para ellos 3, ó 4 si quería que viniera su marido... Hice un pequeño mantel blanco y 2 servilletas a juego para los dos abuelos. Me pasé la tarde cocinando para todos, y no olvidaré a Ángel cenando su caldo casero, su pavo relleno con verduras y patatas doradas, su copa de buen vino y un postre, mientras yo le daba a Lolita su plato, me dijo 3 veces "Todo está exquisito". Luego yo me vine a cenar con mis hijos y volví con ellos. Era una constante carrera... 
En nochevieja se repite la historia, además que un poco antes de la medianoche, me puse a pensar en los abuelos... Y acabamos en su casa con el champán y las uvas... 
Esto se repitió durante años, hasta que falleció Lolita el 25 de julio de 2008. 

En esos años, Angel acabó delegando en mí toda la responsabilidad de la casa. Josefina perdió a su marido en marzo de 2002 y dejó el trabajo. Desde que estoy enferma perdí el contacto con ella... Cuando murió Lolita yo estaba convaleciente de una fractura de columna (era el principio de la ELA). Le pregunté al abuelo si quería que avisara a la familia, aunque sabía la respuesta, y ante un no rotundo, mi hija hizo los tramites del funeral al cual asistimos nosotros y las 2 sustitutas.    
Estoy convencida de que este hombre no hubiera sobrevivido sin nosotros. Venía todas las tardes a mi casa y los fines de semana venía a comer y se quedaba hasta la noche. Cualquier problema que tuviera, entre todos lo resolvíamos. 
Ángel que no tuvo hijos de repente tenía nietos y más tarde bisnietos, fue feliz con nosotros, ya no estaba solo... 

CONTINUARÁ...

(Escrito con la mirada)