29 ago. 2014

Vestiditos con historia

Estaba embarazada de mi hija mayor, un embarazo de estos que te dicen: "Si quieres llegar a término, en cama los 9 meses".
¡Toma ya! Como si fuera tan fácil... Claro que quería llegar a término, que para eso había intentado ya 2 veces darle un hermano a mi hijo.
Pero tenía un empleo, un hijo de menos de 4 años, y un marido que no me ayudaba, todo lo contrario. En estas condiciones, fue muy complicado. Con el trabajo ningún problema, el niño era un cielo, enseguida comprendió que no podía tirarse encima de mí, que no podíamos salir a jugar al parque etc...

Tenía la ropita de Jon, y no sabía si tendría ese bebé. El último de mis problemas era comprar, fuese lo que fuese, ni siquiera quice saber si era niño o niña. A los 5 meses de embarazo, me vino una hemorragia brutal. Tuve que ingresar en el hospital segura de que iba a perder el bebé. Ahí pasé 7 dias sin moverme de la cama, se ve que esta niña se agarraba a la vida con todas sus fuerzas...
Nació un mes antes de la fecha prevista, pequeña, pero sana. No le había comprado absolutamente nada... Pero...

¿Quién me iba a decir que volvería a ver estos vestidos? ¿Quién me iba a decir que después de tantos problemas con los embarazos, ahora que tenía mi niño y mi niña me quedaría embarazada sin buscarlo? ¿Quién me iba a decir que mi hermana gemela iba a tener una niña justo un año después de nacer mi segunda hija? Así que toda la ropita de mi primera hija, la usó su hermana, luego volaba de Ginebra a Vendas Novas, para mi sobrina.

Cual no es mi sorpresa cuando el otro día se presenta mi hermana con estos vestidos... Tienen 30 años... Si mi nieta los usa, habrán servido a 4 mujeres... Ya lo dice el refrán "quien guarda tiene".

Para terminar, una observacion, tal vez sea el momento de hacer más y mejor uso de nuestros recursos. Aunque no todos tenemos, como mi hermana, una casa con ático para guardar baúles, cajas, incluso muebles, siempre nos queda la opción de limitarnos a comprar solo lo necesario y no derrochar.