31 ene. 2016

Primera salida con la traqueo

Mañana salgo por primera vez desde que tengo la traqueo. Un año sin salir de casa, estoy un poco nerviosa (¿habré desarrollado agorafobia?). A ver si puedo hacer una foto para enseñaros mis tubos ya que llevo una escolta de 5 personas. A mí me da mucha vergüenza, parecemos tontos... Pero todos quieren venir y no me hacen caso... Hace 8 años que no me compro ropa y no recuerdo el contenido de mi armario... (¡Va a ser un show!)

Esta publicación en mi muro, suscitó unos 50 comentarios de mis amigos. Todos entienderon que iba de compras, culpa mía, por hablar de ropa y no decir que iba al hospital. La ropa que siempre me gustó, como los complementos, ahora me importan un pimiento. Por una vez que salgo al año, y sin poder mantenerme de pie, me ponga lo que me ponga, ¡siempre parezco un saco de patatas! Ya me da igual... Tengo de todo para el resto de mi vida.

Paso a narrar la salida.
Tres horas antes de la primera cita ya estaba en la ducha. Antes le había dicho a Mylena que se quedara en casa con sus hijos y a Jon, que estaba con fiebre, que se quedase en la cama. Además, ante la polémica de la noche anterior, que si había que llevar el asistente de tos, yo decidí que no y lo hice saber a todos; nadie me hizo caso y la pobre Dra. Paola, que me iba a practicar las infiltraciones contra el exceso de salivación, y que no nos conocía, cuando vió entrar tamaño grupo, no pudo evitar decir "¡Qué barbaridad!". Era la primera vez que me veía (nos veía), y habrá pensado lo mismo que yo... No conforme con eso la Sta. Rosalía, cabezota como ella sola, le dijo a su hermano de volver a casa, coger el coche y llevarse el dichoso asistente de tos, un aparato que pesa más que yo, y todo sin que yo me diera cuenta. Al final no me hizo falta, tanta confusión para nada... Les perdono el engaño por la buena intención.

Luego fuimos a la siguiente cita, en maxilo-facial, donde se estudió pacientemente mi caso (es que primero me dolía la muela de abajo, luego la de arriba, luego las 2 y por último ninguna jejeje, ¡para volverse loco! Al final entre todos decidimos que ya que no las necesito para comer, mejor proceder a la extracción de la de arriba que aunque estaba sana me hacía daño en la lengua. Y es que a las personas con ELA nos pasan cosas muy extrañas que nadie ve. Nos mordemos la lengua, y los labios, en mi caso aprieto tanto los dientes cuando estoy tensa, que me hago daño. Y no puedo abrir la boca, cuanto más me insisten peor. Para limpiarme los dientes que me quedan, tengo un cepillo eléctrico y una ducha bucal (una maravilla que aconsejo a todos en mi situación).

Por fin salimos del hospital, yo sangrando de la boca, el pobre Cristian empapando una gasa tras otra... Para colmo, cuando salimos a la calle caía una lluvia fina. Sugerí llamar un taxi adaptado pero mi hija dijo que no valía la pena. Jose fue no sé adonde a pedir bolsas de basura y volví a casa envuelta en bolsas de basura de un amarillo chillón y el único paraguas sobre mi cabeza, y los demás mojados y goteando... Decidí que no era mi culpa, y disfruté como una enana. Qué alegría las gotas de lluvia en mi rostro...
¡¡Efectivamente fue un show jajaja!!

(Escrito con la mirada)