24 mar. 2014

Hola mami!!!

Hola mami, soy tu bebé y tengo que hablar contigo de unas cositas.
En primer lugar, dile a mi tita que deje ya de llamarme lentejita, garbancito, uvita etc... No me gusta que andes descalza, es malo para tus pies, para tus riñones, además te puedes resbalar, caerte y hacernos daño.

Otra cosa que tampoco me gusta nada es que digas "que gorda estoy, parezco una vaca" y cosas así. Primero porque no es verdad, estás guapisima, como siempre y yo quiero parecerme a ti.

Tampoco me gusta que des esos gritos cuando le cambias el pañal a mi primo y tiene caca,  jeje!! Sé que no es muy agradable, a mí también me da un poco de asquito, pero recuerda que en unos meses tendrás que cambiar mis pañales y ¡no quiero llevarme un susto cada vez que haga caca!

Por último te ruego que no me pongas uno de esos nombres impronunciables, que no se sabe de dónde salen. Parecen trabalenguas en vez de nombres, además me daría mucha pereza de que me digan "¿Y eso qué nombre es?" y tener que deletrear cada vez que me pregunten cómo me llamo...

Te quiero mami.

17 mar. 2014

Detrás de la puerta

Reflexionando, porque a veces reflexiono, aunque no lo parezca...
Saltando de tema en tema, vine a pensar en un amigo que tambien tiene ELA. Él dice que se pasa las 24 horas del día en la cama, que tiene varios cuidadores... Y lo primero que pienso es ¿¿ por qué no le levantan?? Claro, es muy fácil hablar y muy difícil ponerse en la situación de otros. Cada caso es un mundo...
Entonces imaginé qué haría yo sin mis yernos... Claro, porque son ellos quienes me levantan en peso de la cama a la butaca pasando por el cuarto de baño y viceversa. Las chicas no podrían hacerlo sin ayuda, y mi hijo, a parte de sus constantes viajes, tiene 3 operaciones de espalda, la última por mi culpa, es decir por un esfuerzo que hizo conmigo (fue una vez que me cogió en brazos para sentarme en el sillón, de pronto dió un grito, me soltó bruscamente y se fue a saltitos a la cama).
Con lo que hemos pasado en sus precedentes intervenciones quirúrgicas, se me partía el corazón de verle sufrir esos dolores tan malos... Otra vez tuvo que pasar por el quirófano y desde entonces no puede hacer ningún esfuerzo... Pese a su aspecto robusto, no puede, es así y no hay más.
Por eso hay que ser cauto a la hora de comentar cualquier situación... No se puede pedir a nadie más de lo que puede dar.
El "paciente" de ELA (nunca mejor dicho) debe ser muy "paciente" y tener una gran fortaleza, fisica y moral. Lo demás depende de si se tiene familia y si están cerca, si trabajan, si tienen dinero para hacer la reforma del baño, comprar una silla de ducha, una cama articulada, un ordenador adecuado... tantas, tantas cosas! No puedo hacer nada y me frusta.
Detrás de cada puerta donde vive un enfermo de ELA, hay una historia sentimental que no siempre es de amor...

4 mar. 2014

Una empleada muy peculiar!!

Ahora que sé todo el alcance de una enfermedad como la que sufro, me cuesta mucho explicarles a quienes me preguntan sobre ella. Muchos están en el inicio y tienen proyectos que, a mi pesar, sé que son irrealizables... Y voy recordando...

Resulta que en un primer tiempo, yo quería que mis hijas tuvieran un empleo aunque fuese a media jornada. Por eso contraté a una chica, que venía de 10h a 15h de lunes a viernes. La idea era que se acostumbrara a ponerme el ordenador, la mascarilla, etc...

Estuvo un año con nosotras. Limpiaba y ordenaba el piso, seguía mis instrucciones en la cocina (una vez me dijo que había aprendido a cocinar gracias a mí). Era muy buena chica y yo me encariñé con ella, como no?.. jeje!!!
Pero faltaba mucho, una vez estaba enferma, o era su hija la que tenía fiebre, o tenía que hablar con la profesora, el caso es que todos los meses faltaba 3 o 4 dias.  Esta niña era un caso. Venía a trabajar en mini falda, camiseta ajustada por encima del ombligo, y lo que más me fascinaba eran sus zapatos de plataforma muy altos. El primer día creía que se cambiaría de ropa... Luego le pregunté si quería un delantal o zapatillas, le dije dónde estaban, pero aparentemente, estaba cómoda así.

Sabía que vivía con su madre, un hermano y una hermana adolescentes, por eso no me lo creía cuando decía que no iba a venir por su niña, de hecho me contaba unas historias de familia bastante extrañas... Decía que la familia almorzaba a las 14h y no le guardaban su parte... Le dijimos que se llevara la comida o que comiera con nosotros. Total, donde comen 7 comen 8 ó 9 ó 10, jeje!!

Pero un día sucedió algo muy fuerte. Auxi llegó como siempre a las 10h, desayunó mientras mi hija me ponía el ordenador en la habitación. Precedentemente ya me había duchado, vestido e instalado en la butaca. Luego se fue un rato a su casa, tranquila, porque entonces yo todavia hablaba algo...
En fin, yo me puse a escribir y Auxi se dispuso a limpiar el salón, en realidad no llegó a empezar, jajaja, vió el sofá y decidió echar una siestecita mañanera... En un primer tiempo al no escuchar ningún ruido, creí que estaría echando un vistazo a alguna revista, y me olvidé de ella. Solo cuando se me fue el ratón y la llamé, me di cuenta del silencio total que había en la casa... Así pasé casi 2 horas... Llamaba y llamaba, se me cayó el ratón, pensé que le pasaba algo, que estaba muerta... ¡Esas cosas pasan!, a medida que pasaban los minutos me fui poniendo más nerviosa, esto es para vivirlo y no se lo deseo a nadie.

Finalmente despertó, apareció en mi cuarto cuando yo ya lloraba de tanta tensión, le dije que llamara a mi hija que tardó 3 minutos ya que vive en el mismo edificio. Nos encontró a las 2 llorando como Magdalenas, preguntó qué pasaba. Auxi tenía todavia las marcas del sofá en la mejilla, nos confesó que había pasado la noche en la discoteca bailando salsa.
Rosa le dijo que se fuese a casa y que viniera a la tarde cuando hablara con su hermana.

Mis hijas lo tenían claro. Una persona en la que no podían confiar, que me hacía pasar disgustos no podía ser. Yo tambien lo sabía pero me costó la propia vida cuando esa tarde las chicas le explicaron muy diplomáticamente la situación.

Todavia la recuerdo con ternura...