y las que yo te mandé para que nadie las leyera por si acaso yo también de tristeza me muriera.
Una a una las fui leyendo y echando a la hoguera.
Quemé palabras de amor, tanta ternura y pasión, tantos besos y abrazos Quemé mi vida anterior, se me rompió el corazón Mi alma hecha pedazos Quemé tus cartas amor.
¡Bromas más que estúpidas! Se
podría pensar que estoy obsesionada con mi ex-marido... ¡Nada más falso y
ridículo! Simplemente que son muchos años de vida en común y por
consecuente muchos recuerdos, algunos buenos y muchos malos.
Ahora lo veo con perspectiva, casi como si no fuese yo la protagonista. Hoy pasó por aquí para pagar una multa ya que su coche está al nombre de nuestra hija... Y me puse a pensar en todas las tonterías que le he aguantado y me doy cuenta de que no es ni medio normal. Como
la vez que fuimos al "Rocío chico", no sé si es en abril... En
cualquier caso, estuvimos bien hasta la tarde, momento en que
él nos propuso ir hasta la playa (yo encantada, un paseo por la playa
para relajar antes de volver a casa, fantástico...) Me quité los zapatos
para poder caminar a la orilla del mar. De repente alguien me empuja
justo cuando venía una ola gigante... Evidentemente salí del agua
empapada hasta la médula, el cabello goteandome por la espalda... ¿Quién podría haberme empujado? Estabamos solos los niños, él y yo. Al autor de la bromita se congeló la risa al ver mi cara entre cabreada, triste, frustrada... En momentos como ese siempre pensaba "Me casé con un loco". A mis hijos se les puso unas caritas desoladas... Y emprendimos la vuelta a casa, caía la noche y durante la hora y media de trayecto no paré de tiritar... Jamás mi marido se disculpaba. En
otra ocasión en que pasábamos unos días de nuestras vacaciones en casa
de sus padres en el campo, resulta que a nuestra hija mayor, que estaba
mudando los dientes de leche, se le movía un diente. A mis espaldas su
padre le amarró una cuerda al diente y la otra punta de la cuerda a la
puerta del patio, y cerró la puerta de un golpe. Evidentemente el diente salió disparado. No
contento con eso, cuando la niña le dijo que iba a poner el diente
debajo de la almohada, (yo siempre le ponía un regalito) no os podéis
imaginar la ocurrencia de este padre... Le preparó una caja de regalo y
al abrirla mi niña se encontró con una mierda de vaca... Y su padre riendo a carcajadas... Menos mal que no me enteré hasta pasados días que me lo contaron los niños... Cosas que me irritaban al máximo y que a él le hacían revolcarse de risa.