
Hola amigos, llevo cierto tiempo sin aparecer por aquí y es que paso muchas horas con el recién llegado a la familia.
Viendo su evolución y cómo sus padres se reparten sus cuidados, no puedo evitar comparar mi propia situación de joven mamá... ¡ Madre mía! ¡¡Qué diferencia!!
El padre de mis hijos, no es que fuera malo con ellos y seguro que les quería...
Digamos que se comportaba como otro niño ó bien que les trataba a ellos como adultos, no sé como explicarlo...
Primero intenté que madurase, a saber, "Eres el padre", "Son niños, no muñecos" "Necesitan comer, bañarse, vestirse, ir al colegio, jugar, pasear, etc..." Finalmente me di cuenta de que me causaba más estrés tratar de que me ayudara que prescindir de él.
He aquí alguna muestra de lo que pasaba las pocas veces que no me quedaba otra que dejarle al niño. Digo "niño" porque cuando tuvimos más de uno, no se me hubiera ocurrido dejarles a su cargo.
Hubo la vez en que dejó al niño con dos años y poco encerrado en el coche, con la llave puesta, para comprar tabaco. Resultado: llamada al trabajo de mamá, que por precaución llevaba siempre en el bolso la otra llave, mamá cogiendo un taxi para abrir el coche... (Mamá irritada)
La vez en que le llevó al colegio en pijama, es que no veía la diferencia entre los pijamas y la ropa de calle... ¡¡!!
La vez en que tenía que recogerle y se olvidó... ¿Os preguntais qué pasó? Pues que a la madre de una niña le extrañó no verme, entonces no dejó que mi niño pasara miedo. Estaba en pre-escolar, y las madres habíamos intercambiado nuestros teléfonos por si acaso...
Cuando llegué a casa ese día, pensé que padre e hijo estarían dando un paseo. Tranquila estaba pues cuando sonó el teléfono, salida urgente de mamá a casa de la amiga a recoger a su hijo. (Mamá super enfadada)
El episodio de mayor relevancia y en que peor lo pasé, fue el día en que con solo dos años y medio, su padre le fue a buscar a casa de mi tía, que le estaba cuidando, lo llevó a casa y se puso a jugar a las cartas con un amigo. Cuando yo llegué de trabajar, el pequeño corrió a abrazarme, lo levanté del suelo, mientras preguntaba a mi marido si había comprado el pan, me dijo que no. (Qué pregunta más... ¡idiota!)
Le dije a mi hijo: "Espera cariño que voy a comprar el pan, vuelvo enseguida". Y salí a la panadería justo en frente de casa. Ni corto ni perezoso mi niño se puso los zapatos, abrió la puerta, salió y cerró con un portazo, sin que ni el padre ni el amigo se dieran cuenta.
Minutos después cuando volví, al abrir la puerta, no le ví como siempre correr hacía mí. Le llamé, ya con una sensación rara, empecé a buscar en los armarios, trastero, todos los escondites.... Ya fuera de control les grité: "Moveos, ¿no os dais cuenta de que habeis dejado salir al niño? "
Ya salieron a buscarle muy nerviosos y asustados, mientras yo llamaba a la policía, dando mis datos y la descripción de mi hijo. Me pasaban por la cabeza todas las historias de secuestros, desapariciones, accidentes de tráfico... Totalmente histérica, no paraba de subir y bajar, hasta que vi a mi marido venir con nuestro hijo de la mano. Habían pasado 30 eternos minutos.
Al decir "Voy a comprar el pan", el niño creyó que iba al supermercado donde siempre iba conmigo, ahí le encontró su padre, llorando y llamando, "Mamá, mamá..."
El supermercado estaba en la misma acera, aún así tuvo que cruzar dos calles.
Yo estaba embarazada de 3 meses, esa semana perdí el bebé. Ignoro si fue por el susto ó simplemente tenía que pasar...