Increíblemente, hoy no tengo a nadie esperando para chatear. Esas
conversaciones, a veces tontitas, que empiezan con un saludo desganado y
acaban con los protagonistas riendo a carcajadas. Y es que nunca se
sabe lo que se esconde detrás de un simple "hola"... Quejas,
lamentos, historias de familia, travesuras de los niños... Con una pizca
de humor ya tenemos para un momento agradable. La situación ya es
bastante dramática de por si (por bien que te cuiden), como para
dedicarle más tiempo del estrictamente necesario. Claro que hay días en que no se tiene ganas de "juerga ". Algunos nunca... ¿Qué
se les va a hacer? El caso no es para reír, ni mucho menos... Pero a
veces ocurre que nos encontramos dos que no queremos más amarguras, y
entonces la líamos... ¿Cómo? Pues diciendo disparates, contandonos
episodios más o menos graciosos, ridículos, incluso malos de nuestras
vidas... Basta verlos con perspectiva. Desde la distancia, hasta una pelea con mi Rosalía adolescente, que me dejaba sin fuerzas, resulta ahora de lo más gracioso...
Últimamente
he estado "chunga", lo digo más bien para que todos vean que no me
importa hablar de ello, pero prefiero hablar de otros temas... Empecé a tener mareos, nadie se
dió cuenta, ni yo lo dije... ¿¿Para qué??
Siempre pasaba al levantarme de la de silla de baño, en ese momento, perdía la noción de todo y solo me recuperaba ya
en la cama. He de decir que no hice caso. Escribí un mail a mi médico, que es un encanto de persona, además de buen médico. Entretanto
hubo el cambio de empresa abastecedora de aparatos respiratorios, y la
correspondiente revisión. Desde entonces no acabo de encontrar la
fórmula de estar al 100 %. Eso sí, ¡con el cambio de parámetros han desaparecido los mareos!
Ahora
me queda resolver el problema del sueño, no falta de sueño, todo lo
contrario, demasiado SUEÑO... Muy cansada, y pasando hambre o
dependiente de los batidos... Episodios de asfixia... Tos... En fin... Lo tipico!!!
Los niños tienen una gracia inocente que no se puede describir... Mi
nieto, con su añito de vida, el otro día estaba conmigo en el salón. Su
madre me bajó las piernas para darme la comida y se fue un momento a la
cocina. Resulta que el niño siempre me ve con el reposa-pies levantado,
así que no se lo pensó 2 veces: me cogió una pierna en cada brazo y
parriba, el problema es que evidentemente, cuando me soltaba, se me
caían los pies al suelo... Lo intentó 3 veces, poniendo todas sus
fuerzas en ello, hasta que se fue medio llorando a buscar a su madre.
Cuando
mi hijo tenía unos 3 ó 4 años, entré con él en el estanco de al lado de
casa donde ibamos siempre. Ese día la proprietaria le dijo: "Qué ojos
tan bonitos tienes Jonatan". Automáticamente yo dije: "Di gracias hijo" y
el niño dió las gracias. Pero cuando salimos me preguntó porqué tenía
que dar las gracias si la señora no le había dado nada... Ocurre que
esta señora, muchas veces le daba un caramelo o cualquier otra cosa...
Bueno, que le expliqué que los piropos también se agradecen, y le
felicité por no haber preguntado en la tienda.
Otra cosa es la señorita Mylena, de la cual voy a contar solo una. Es verdad que era una niña muy simpática, solo que no se callaba ni debajo del agua. Había
no sé qué acto en el colegio, yo estaba al pie de la escalera hablando
con otra madre cuando vi a mi hija arriba que bajaba hacia mí. Cuando se
acercó dijo: "Creí que estabas con la señorita de gimnasia, sabes la
que siempre te digo que es muy f e a..." Las últimas palabras se le
morían en los labios, ante mi mirada, según ella "fulminante". Y es que
la niña tenía un amplio vocabulario... ¡Sólo que hablaba por los codos!
Y de regalo os cuento una conversación que estoy escuchando ahora mismo. Jon
está viendo las noticias al mismo tiempo que trata de calmar a la
sobrina Lisa (mes y medio): "Normal que llores pequeña, porque esto es
de vergüenza, mira el hijo de Pujol, y la Aguirre, ¿y esta? Venga ya
hombre, que no sé a quién votar, que son todos unos corruptos... ¡Vaya
país! Cualquiera sabe lo que está por venir... Ay, pequeñita no llores
más..."